MIEDOS

  En este ratito contigo hablemos de los  miedos, es un tema que casi  siempre eludimos por no decir que tenemos pánico hablar de ellos, llaqué siempre sale nuestro ego al paso diciéndonos: Yo,  no tengo  miedo,  solo  el  justo y necesario, y nos quedamos conformes. Si has  considerado estos ratitos contigo,  te habrás dado cuenta como incide la educación adquirida por nuestro  pasado  ancestrales sin que nosotros hayamos hecho nada al respeto, solo obedecer  pues lo deseado era ser un buen chic@ y no ser muy rebeldes, cosa que esto siempre traía problemas pues la sociedad y los más allegados nunca le ha gustado las personas que todo lo analicen o cuestionen, nos han educado solo con el fin de la obediencia,  o ceder ante aquellos que no puedes razonar.  Obedecer  es relativo porque. ¿Bajo de que criterio se puede razonar o obedecer? Si en verdad no hay análisis ni criterio personal o un filtro ético,  es solo obediencia de rebaños. Toda persona que desea controlar a otra cae en esa tentación del chantaje emocionar es la lucha que nuestro ego mantiene por salirse con la suya. Sin embargo  podríamos  recordar que la libertad de los individuos ha sido y lo es,  el más escabroso de las conquistas y nos ha hecho y nos hace sufrir.  Una vez dicho esto lo que nos interesa es analizar  y superar el miedo para beneficio nuestro porque ya sabemos por experiencia lo que sucede cuando nos dejamos llevar. Volvemos a las emociones, el miedo o el pánico es una emoción creada que se manifiesta a raíz de un temor o ese modo de ver las situaciones de vida que siempre obedece a algo que está  afuera de nosotros. Es bueno recordar que las emociones están ahí para sentirlas, es ahí que sea tan importante hacer  conciencia de ellas y soltarlas cuanto antes, sobre todo si se trata del miedo, recordemos,  si no somos la mente ni el cuerpo ni tampoco esas  emociones que tanto nos atormentan porque tenemos que tener miedo, a quien le está  pasando eso, a ti no, ni a mí, es esa programación nuestra o ese velo engañoso, en definitiva nuestra  no es la historia y se padecerá hasta que lo hayamos aprendido,  si vemos que estamos  identificad@s lo veremos tan real que sufriremos por ello innecesariamente.

¿Qué podemos hacer?

  Siempre que tengo dificultades para comprender algo, me acojo a una meditación bajo las alas del Ángel de la comprensión, el me hace entender que comprender y rechazar no están separados aun siendo opuesto, son complementarios, es por ello que en alguna ocasión te hablado que existen momentos que creemos no entender y en verdad lo que estamos haciendo es rechazarlo cumpliendo una obediencia de nuestros deseos de mente ego.   En verdad  saber ver y aceptar aquello que nos ocurre es  de sabios porque está predestinado todo nuestro proceso  y el rechazarlo es un contrasentido.  Mantener una aceptación como digo a lo que es, son decisiones coherentes, lo creamos o no,  ha llegado la hora de enfrentarnos a estas adversidades y se pondrá en valor nuestro hacer.

  Durante mucho tiempo hemos considerado  ser unos seres limitados incapaces de llevar una vida tranquila y respetuosa con todo aquello que nos rodea. ¿Y porque?  Porque así no lo han enseñado, la espiritualidad a estado anulada o se ha considerado sinónimo de religión cosa que no es así por muy espirituales que sean, sin embargo nuestra intencionalidad ha sido dirigirnos a eso que hemos entendido sin análisis alguno, así lo hemos visto cogiendo opciones que nos han llevado a desentendernos de nuestras raíces esenciales comenzando una lucha competitiva creando a su vez una coraza de protección importándonos cada vez menos el otro. Es por ello que la competición la hemos configurado agresiva  rayando la maldad  y cada vez hemos deseado más perjuicio que bien, nuestra mente ego lo ha ido marcando y así lo hemos visto tan real que hemos deducido que esa era  nuestra verdad. No hemos creído nada más que aquello que nos ha interesado. Llegar a reconocer esto y agregar a nuestros valores la ratificación de ese hacer ético.

  Lo considero bueno, y  cuando pedimos a la vida que puede hacer por nosotros reconozcamos en que podemos servirle también.

¿Qué puedo hace por ti querida vida?

  Pedimos clemencia y misericordia al Dios al cual rezamos y nos olvidamos de que existe un solo Dios, creando competencias religiosas al mismo tiempo, también nos hemos olvidado que aquel  que nos creó  fue a su imagen y semejanza. Y terminando esta reflexión por hoy, me viene a la memoria a ese niñ@ inmaduro que acaban de pillarle en una falta o travesura y mirando a su padre o madre pone cara de lastima  pidiéndole piedad, apelando a su bondad porque el aún no ha crecido todavía.

                                                                     Cuídate.

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