En este ratito contigo quiero hacer un alegato por la soledad. La soledad puede ser un privilegio: sin los miedos ni sombras, atreverse aceptar la soledad sin esos miedos ni perjuicios es una decisión acertada y decisiva para el crecimiento evolutivo, que cada persona necesita saldar a lo largo del camino, creando la armonía y aprendizaje en esos aislamientos que te permitan ser tú mism@. Silencios cautos que marca la diferencia cuando la persona se siente lucida capaz de pensar y ordenan ese cúmulo de sentimientos que las emociones nos hacen padecer, aflorando a lo largo del tiempo vivido nos sorprenden y sorprendemos con nuestro modo de reaccionar. Todos los apegos que hemos acumulado en nuestra vida son acogidos con mucho agrado, sin que un@ sea consciente de lo que significa estar apegad@s a personas o cosas. El no darnos cuenta de ello, es debido a que lo vemos como algo natural, creyendo necesitarlo para nuestra existencia, creemos estar más seguros con la compañía de aquellos familiares cercanos que nos la pueden ofertar, así lo creemos, creyendo cubrir con ello el vacío carencial de nuestra autoestima y reconocimiento de lo que somos, también creemos que estando acompañados solucionamos ese miedo a la soledad, todos sabemos que no es así, una vez creado ese sentimiento, nuestro UNIVERSO que está siempre dispuesto a complacernos, nos lo ha concedido. Para deshacer todo esto sería crear conciencia de lo sucedido, desaprender ese sentimiento y buscar la intencionalidad consciente de lo que pedimos o deseamos, Ese desconcierto del cambio que nos conduce a la entrada a esa madurez, es crucial que lo planifiquemos con toda lucidez, de ese modo seremos más conscientes y felices aceptando lo sucedido asimilando una realidad que solo es una situación de vida más o menos. De este drama sabemos quiénes lo genera esa identificación con las formas podría aclarar aquí que no es lo mismo crear un sentimiento de soledad o vivir sol@. Vivir sol@ no es sinónimo de soledad, vivir sol@ se debe recomendar, precisa hacerlo para evitar la aparición de ese sentimiento de soledad, nuestro crecimiento evolutivo personal precisa tener espacios en soledad que nos lleven a entrar dentro de un@ mism@. El dolor que se siente cuando se decide hacerlo no es otro sino, aquel que nos produce nuestro ego, y este es ficticio. Aprender esto, nos lleva a un disfrute de las cosas y a vivir la realidad, Estamos de paso, lo sabemos, sin embargo vivimos pensando como si el cuerpo fuese eterno y con el deseo de no querer morir. Desbaratar los nudos mentales y confusiones, en esos silencios en los que una aprende diferenciar los miedos, los apegos, las identificaciones con las cosas y las creencias, con todo ello damos vida a tres grandes monstruos. Primero de ellos, el miedo aparece masificándolo todo considerándolo como algo nocivo y olvidándonos que nuestro organismo lo usa como prevención o alerta pero que nosotros lo hacemos un monstruo generalizando todo tipo de miedos.
El segundo, el rechazo, nos vemos rechazados porque rechazamos, cuestionado y criticado incluso; ultrajado aquellos que no aprende amarse ni alegrarse del bien ajeno y se hacen ultrajador/ra deseando hacer daño al que odian o envidian. En verdad que no saben que ese daño se lo hacen a sí mism@s.
Tercero: el olvido, olvidamos que nuestro estado natural es fluir con la vida y esta nos da soluciones, no las que quiere nuestro ego si no aquellas que necesitamos para nuestra evolución. Al no tener claro y quizás también no nos damos tiempo para aclararnos, andamos con ese trasiego de un lado para otro. Nos hacemos esos nudos mentales como yo digo. Son necesidades que un@ dice desear. Sin embargo yo a modo de metáfora digo: puede una sentarse frente al ordenador y desear que funcione a la perfección pero nos olvidamos de sus leyes o normas de funcionamiento, somos tan temerarios que proyectamos en nosotros el deseo de salirnos con la nuestra, es ahí donde una puede frustrase frente el, sin que suerte prenda. ¿Esto es un contra sentido? Siendo una creación, debemos entender que funcione con sus propias leyes, las cuales debemos respetar y aplicar cuando decidamos trabajar con él. Nosotros también somos una creación, aprendamos nuestras propias leyes de funcionar.
Cuando la soledad es indeseada y el individuo/a se fusca en ello esa misma ofuscación crea más soledad con mayor intensidad. Hay que centrarse en aquello que un@ quieres y olvidar lo que no deseas. Puede ser incomprendido pero no le quita realidad, esa es la norma, un@ la sufre hasta que son aprendida.
Podríamos vigilar nuestras creencias, estudiar los conceptos, porque aquello que creamos se configura y lo queramos o no, vendrá a modo de experiencias.
Nos da tanto miedo entregarnos, y fundirnos con nosotros mismos. Entiendo que no nos dijeron nada, ni tampoco es frecuente que se pregunte, poro si creas la necesidad hallaras respuestas. Quizás esta parábola nos aclare algo.
<<Pedir y se os dará>> “Nos dijo” buscad y hallareis, llamad y se os abrirá, porque todo el que pide recibe, el que busca haya y aquel que llama se le abre.
Abecés me parece increíble todo lo que un@ es capaz de soportar para no encontrarnos con nosotros mismos, como nos confundimos y confundimos. Quizás sea por eso que creamos la necesidad de buscar aquello que creemos como vidas seguras, (Pero donde las buscamos, no es aceptado por la mente, pues ella no entiende de eso y nos negamos a profundizar donde se allá) A la pregunta:
¿Se puede evitar la soledad?
¡Sí! Recuerda que la creación es nuestra y no estamos solos, solo es que nos negamos a reencontrarnos con nosotros mismos Yo entiendo el dolor que produce al principio el querer estar al lado de alguien que quisiste o que quieres, ser feliz y desearlo con ansiedad y querer todo lo bueno. En verdad que eso es lo que quiere nuestro ego, nuestra conciencia no se lo plantea porque sabe que ya lo somos, ¿Pero sabemos crearlo? O creemos no merecerlo y nos introducimos en las sombras a la vez que deseamos no sufrirlo nos preguntamos ¿qué puedo hacer? Quizás por todo ello damos por balido el mantener el monstruo que corroe nuestra situación de vida. Eso se llama miedo, y todo esto es ficticio. Cuando una se introduce en esta sabiduría una be como todo tiene su verdadera raíz como cada eslabón ocupa su sitio de esa manera podemos sentirnos presentes y aprender de ello.
¿Se necesita una preparación intelectual para superar nuestra personalidad inconsciente?
¡No!, pero tampoco se debe rechazar ningún aprendizaje. Pero nos bastara con crear la necesidad, desearlo fervientemente, tener fe en ti mism@ aprender amarte, reconocer tu valía y hacerte un observador/ra incansable sobre todo creer en la lucidez pues esto abrirá camino y reconocer que todo está dentro de ti o de mí, no afuera. Pienso que podríamos agradecer el despliegue de ayuda que nos prestan y decirles que ya estamos aprendiendo que queremos ser valid@s que el modo de llevar esta etapa de nuestra vida nos tiene confundid@s pedidles de favor que nos ilustre. Demostrando así que vamos en serio, actuando en consecuencia con aquello que decimos querer, de ese modo cogeremos las riendas de nuestra vida porque entendemos, nos valoramos y sentimos la necesidad de estar abiert@s a ese camino que nos llevara a la alegría del Ser.
Antes de finalizar este alegato de la soledad quisiera hacer una aclaración: cuando yo digo aceptar lo sucedido y que es bueno aceptar todo, tanto lo bueno como lo que no lo es tanto. No lo digo en ese concepto de deberías, la palabra deberías lleva consigo una imposición y no soy quien para hacerlo, sí que; abecés la palabra podríamos o podrías la uso porque esta palabra da una oportunidad para aquellos que sus situaciones sean más críticas, no me considero nadie ni para juzgar ni para decirle lo que debe hacer. Vivimos tiempos revueltos que quizás podríamos a analizar, reflexionando no ya con lo que nos está dando en la cara si no aquellas otras cosas que estén por venir.
Me viene a la memoria una parábola de este gran iluminado llamado Jesús de Nazaret, Andar ahora que tenéis luz, para que no os sorprendan las tinieblas, porque el que camina en tinieblas no sabe adónde va.
Cuidate