Como hemos hablado de que no somos la mente ni el cuerpo, hemos aprendido a liberarnos de esa carga. Eso es bueno para poder seguir liberándonos de más cosas.
Las emociones.
Es cierto que las emociones están ahí para sentirlas, pero en verdad es una temeridad instalarlas dentro de nosotros, se deben sentir, aceptarlas y dejarlas salir. En la reflexión u observación un@ aprende y se pregunta: si yo no soy el cuerpo, tampoco soy la mente ni mías son las emociones. Los pensamientos son energía, una ráfaga de pensamientos nos invaden, nosotros les ponemos los conceptos y las emociones se manifiestan alertándonos de lo sucedido, pero entonces ya no derivamos nuestra identidad con el flujo de lo que creíamos ser la mente. Y aquí surge una pregunta, si no soy la mente, ¿Quién somos entonces? La conciencia que está anterior al pensamiento o hay algún espacio junto al pensamiento. El observador, el que es consciente y lo ve todo. Una causa primaria que produce la infelicidad nunca puede ser la situación, si somos conscientes de nuestros propios pensamientos y tratamos de separarlos de la situación que siempre es como es, por un lado se manifiesta la situación y por otro nuestros pensamientos. Por ejemplo <<no tengo lo suficiente para llegar a final del mes>> esto es un hecho, si reconozco este hecho y no quiero empeorar mi economía, pensaré hacer gestión favorable que me permita llegar a final de mes. Aquí las emociones estarían calmadas con una gran dosis de confianza para conseguirlo, si por lo contrario no lo reconozco este hecho, los pensamientos se distorsionaran y las emociones también lo harían no dando opción a nada coherente. (Que podremos aprender de todo esto).
En lugar de creer ser tus pensamientos o emociones podrías desear ser la conciencia, el observador, el que está detrás de todo ello.
Bajo mi modo de ver y con todo lo observado en mi misma y en otros un@ sabe cómo las emociones nos informan, nos alertan, bueno es aceptarla sin tener que identificarte con las reacciones desaferradas que usa el ego. Las emociones no están instaladas en el corazón aunque el corazón se resienta de ello.
Y pongo unos ejemplos simples que nos podrán valer. Sintiendo frío se me eriza la piel y esto lo hace a modo de información, nos avisa de que tenemos frío esto tendría una solución que tod@s sabemos reparar airos@s. Pero cambiemos de emoción, alguien nos ofende, si estamos identificados con el ego de inmediato aparece el enojo, es evidente, si no sucediera así, es porque consideraríamos que nosotros no hemos sido ofendid@s por no identificarnos con el ego mente y esto demuestra quién es el ofendido: es el ego, si respondemos con enojo estamos identificad@ con la mente ego, existen personas que se agarran al derecho del enojo una vez que se sabe esto, ante los otro no se puede actuar fingiendo porque la inteligencia UNIVERSAL no permite el cinismo o la mentira. Si mantenemos una presencia calmada ante cualquier suceso y si nos mantenemos atentos a lo que está sucediendo sin ningún ánimo de intervenir, esto nos da la información de que nuestra identificación es controlada y va camino de superación, porque también sabemos cuáles son los otros síntomas, el dejar de hablarle al otro o enzarzarse en una pelea de egos hasta el agotamiento y después el silencio del rencor. Cuanto más tiempo pase más distorsionado se ponen los hechos porque el ego ha rizado una y otra vez en ese diálogo interno donde el ego lucha por tener razón. En ese punto podemos usar la cordura y preguntarnos. ¿Esto que ha sucediendo a quien le sucede? ¡Es cosa del ego o mía! Si hemos aprendido que no somos la mente ni el cuerpo tendremos claro de dónde sale. Es del ego, él lo necesita, nosotros no.
Hay muchas emociones, como tod@s sabemos que estamos obligad@s a sufrir en la convivencia por esa identificación con la mente ego y es bueno que así sea para nuestro aprendizaje. Aprender de todo esto que nos parece tan real y aceptar que todo es ficticio o ilusorio esto nos descoloca bastante, pero pongamos un ejemplo…Decidimos ir a ver una película, entramos a la sala en la que está en penumbra y nos decidimos ocupar una butaca para ver la proyección, acomodad@s ya en la butaca, quedamos en la oscuridad y empieza la historia, por mucho que nos metamos en esa historia y creamos que es nuestra, no lo es, la historia es ficticia y ha sido creada con un fin, sin embargo ocurre que si nos identificamos con ella sufrimos y nuestras emociones se distorsionan. Se enciende la luz y la pantalla la que se veía las imágenes de esa historia, dejan de verse y una lucidez aparece en la sala iluminando todo, con la claridad dejan de verse y surge otra realidad. La lucidez permite ver desde otra perspectiva. ¿Que aprendemos de todo esto?
Se aprende que las emociones sin ser nuestras son válidas como todo el cuerpo y la mente, asique hay que amarla, respetarla como todo ser viviente, pero siempre dentro de su contexto y recordando que nosotros no somos todo eso.
Me viene a la memoria un enunciado que te ofrezco…. No hagas que tu mente sea la puerta de tu sufrimiento.
Como podemos ver, en el campo de las emociones existe donde hurgar dentro de ti mism@ para crecer y no sufrir o que el sufrimiento se pueda ver bajo un punto de vista diferente hay que recordar que tanto el sufrimiento o el dolor que pueda sucedernos son cosas que los pensamientos y emociones distorsiona. Recuerda, cuando algo ocurre debemos preguntarnos ¿Esto a quién le está sucediendo?
Cuídate.